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septiembre 17, 2009
Fuera de Contexto, Parte XLIV: Segundo Decálogo, Las Diez Cosas que Menos Soporto (Parte IV, Sonrisa Pep).
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julio 22, 2009
Fuera de Contexto, Parte XLIII: Segundo Decálogo, Las Diez Cosas que Menos Soporto (Parte III, Prestadores de Culo).
¡Echen paja, acá caigo otra vez! Me justifico de mi extensa ausencia diciendo que me dediqué a actualizar mi otro blog y éste, como es más personalmente deslenguado, lo abandoné hasta sentir que algo reventaba mi paciencia... y eso ha pasado hoy.
Cuento desde el principio: mi hermano, fan acérrimo del zapping, sintonizó un programa de TV chilena donde estaban hablando de una tendencia que, si bien se data desde el inicio de la (in)civilización, ahora está tomando más viento que turbina de un 777: el fenómeno "swinger". Para hacerlo más formal y menos Sakenne, extraigo a continuación la definición de Santa Wiki:
El intercambio de pareja o swinging (en inglés “balancearse”, “hamacarse”, “columpiarse” o “mecerse”), también referido como estilo de vida de intercambio de pareja o simplemente lifestyle, “el estilo de vida” (aunque este término se emplea asimismo por las personas de BDSM), incluye un amplio rango de actividades sexuales realizadas entre dos o más personas o intercambiadores (en inglés swingers).
Las actividades de intercambio de pareja incluyen:
- El observar a otros cómo se relacionan sexualmente.
- Tener sexo con tu pareja mientras eres observado.
- Besar, acariciar o tener sexo oral con una tercera o cuarta persona (llamado intercambio suave "Soft Swing").
- Tener penetración sexual con algún otro además de tu pareja (intercambio total "Full Swap", lo cual es la definición comúnmente entendida de intercambio de pareja).
Típicamente las actividades de intercambio de pareja ocurren cuando una pareja casada o de otra forma comprometida, se involucra con una pareja similar o un individuo soltero. Estas actividades pueden ocurrir o no en un mismo cuarto. El sexo en estas ocasiones se denomina juego. El fenómeno (o al menos su discusión) puede ser visto como parte de una revolución sexual de las décadas recientes.
Definamos en castellano común: Swinging es cuando te metes en un cuarto, departamento o club y dejas a tu pareja que se meta con otro(a) mientras tú te metes con otro(a) y consideras todo ello como algo perfectamente "aceptable".
Definamos en idioma Sakenne: Swinging es cuando no hallas qué más hacer con tu pareja y necesitas andar mirando/tocando/etc. a otras para que te funcionen los genitales.
Si bien yo soy joven, tengo la suficiente cara como para decir que este fenómeno es, a mi parecer, una muestra más de lo bajo que la humanidad puede caer en su intento de elevar en un altar la sexualidad. Como dijeron por ahí, esto rompe con el término "pareja" y el término "intimidad", abriendo ese territorio (que le pertenece al ser amado) y dejándolo a que venga el que quiera y lo tome. Es comprensible la famosa "curiosidad" que la gente tiene ante el sexo, pero llevar la curiosidad a perder completamente el sentido de la pareja es de inconscientes, poco creativos y hasta tontos... y tengo mis razones para pensar así.
1. Pérdida de la sexualidad "de a dos": Si bien puedes estar con otra persona en plan parejero en plena fiesta swinger, ¿sientes algún lazo especial por ella aparte de un morbo que te come los pantalones?, ¿sientes algo más que una calentura digna de la peor de las gripes? Los swingers no poseen lazos afectivos aparte del que creen que sienten a partir del secretismo de sus prácticas, simplemente actúan mediante la expresión de sus instintos y los intelectualizan, perfumándolos de modernidad y "free spirit".
2. Pérdida de la afectividad relacionada al sexo: La sexualidad plena, a mi parecer, no viene de tener más personas en una misma noche ni cuántos te han visto poner ojos en blanco en el ring de cuatro perillas, sino que se asocia al lazo afectivo que posees con la persona con la que estás intimando. Puedes leerte el Kamasutra entero, el Tao, el Aranga Ranga, Memorias de una Pulga, Mis Primeros 500 y cuanta cosa haya que tenga que ver con penes y vaginas, pero eso no lleva a la pericia en las artes amatorias, sino que te tecnifica y te desvía del camino verdadero, que es la expresión de la afectividad y el amor a través del enlace físico.
3. Asociación indirecta del sexo con "al por mayor": Al momento de empezar con el swinging, se corre el riesgo de caer en una vorágine tal que no puedas estar con tu pareja sin pensar en añadir a alguien más al baile. De pasar de un acto de a dos, pasamos a algo que no existe si es que son solamente dos.
4. Riesgos enormes de separación: De todos los casos de swingers que conozco, que son varios, jamás he escuchado "ahora que soy swinger, disfruto más del tiempo que paso a solas con mi pareja y la amo más", sino que suelo escuchar "ahora que soy swinger, disfrutamos más de una sexualidad libre y compartimos eso con mi pareja". Falta una palabra, ¿verdad?... el amor. Si alguien ama a otra persona, considera natural el hecho de tener intimidad con ella, es como decir "te entrego lo más íntimo de mí y lo comparto contigo", pero en los swingers eso no existe y todo se convierte en una especie de "rifa de intimidad", donde el cuerpo se desvaloriza y el sexo se transforma en moneda de cambio para transacciones de todo tipo. Tarde o temprano, una de las dos personas podría aburrirse de ese tipo de expresión de la sexualidad y pedirle a la otra que también pare, cosa que causaría un eventual quiebre si es que el otro no acepta dejar la práctica, prefiriendo cantidad sobre calidad.
5. Sexualidad vacía: El círculo del swinging se vuelve vicioso, precisamente, porque la gente busca el clímax escencial buscando donde no hay y se sienten convencidos de que lo encontrarán ahí. En muchas disciplinas sexuales prevalece el afecto por sobre el sexo y éste es una herramienta para demostrar amor, aprecio, cuidado y confianza, no al revés... Se cree, erróneamente, que la felicidad y el éxtasis vienen de una buena bamboleada de caderas o de contorsiones circenses, cuando la verdad está que el verdadero sexo se da cuando se establece un vínculo que prevalece por sobre la genitalidad y se convierte en algo que te involucra con el otro de manera duradera y benigna.
Sé que muchos swingers son mayores que yo y se creen la última chupada del mate, los expertos en materias sudorosas y poses rimbombantes. El hecho de ser mayores que yo, en vez de darles experiencia, les da mañas y prejuicios, porque la clave de tener algo significativo no está en lo que hagas, sino cómo lo hagas. La sexualidad humana es compleja y requiere su respeto, porque asocia nuestro cuerpo y nuestra integridad como persona y creo que aquello es muy valioso, mucho más que la supuesta "necesidad" de explorar y nuestra supuesta "tendencia polígama". Me pregunto, entonces, cómo le hago yo para estar enamorada y feliz con una sola persona si es que - según lo que dicen tantos - aquello es casi antinatural.
¿Seré tan antinatural por permanecer fiel?
Si es así, prefiero quedarme como antinatural y tener una sola pareja dentro y fuera de la cama que andar de natural prestándole mi sagrado culo a cualquiera más salido que un tubo de escape.
Saludos monógamos, gente :P
Sakenne.
P.D.: No sé ustedes, pero pienso que en las fiestas swinger deben de haber unos olores a todo que mejor ni imaginarse, jajajaja!
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agosto 13, 2008
Fuera de Contexto, Parte XLII: Segundo Decálogo, Las Diez Cosas que Menos Soporto (Parte II, "De Novias Perfectas y Otras Hierbas").

Día: Un miércoles cualquiera, de un mes cualquiera y de un año cualquiera, que no quiero mencionar porque ya es mi costumbre que juegue con este tipo de expresiones y, por más que quiera, no pienso dejar de hacerlo.
¡Hola! Ya ha pasado bastante tiempo, más que suficiente para que mis queridos lectores hayan digerido lo que es el ‘Síndrome Average’, su sintomatología y consecuencias, así que los entretendré con algo nuevo… más bien dicho, me entretendré con algo nuevo. Hace algunos posteos atrás (si soy exacta, en la parte XXXVII), empecé con el segundo decálogo de las 10 Cosas que No Soporto (bautizadas con un toque Glade de aire fresco “Las 10 Cosas que Menos Soporto”), las cuales dejé en standby porque es contenido pesado y no quiero ser responsable de diarrea alguna (ya sea mental o de la otra), porque papel higiénico tengo justo para mis necesidades y no ando de hermanita de la caridad. Ya pasados unos cuantos posteos donde me desvié para todos lados, volví a retomar la senda del Decálogo y continuaré en ella de cuando en cuando, para no dejarlos a todos deshidratados por colitis cerebral (podríamos llamarla ‘encefalocolitis’ o ‘incontinencia gastrovalórica’, ahí eligen entre una de las dos).
En este apartado trataré sólo una de las cosas que menos soporto, porque da mucha leche para hacer queso, mucha tela para carteras playeras, mucha lana para cubrecamas mullidos y mucho huevo para leche asada (podríamos también usar la leche destinada para el queso y hacemos la leche asada sin gastar de más): el Síndrome de la Novia Perfecta. La Novia Perfecta es aquella mujer que, siendo una condensación de casi todas las virtudes esperables en un ser humano (bella, inteligente, capaz, de buenos sentimientos, fiel a morir, generosa, atenta, etc.), tiene poca o ninguna suerte en las relaciones con hombres y en la vida en general. Sí, ese Síndrome existe y yo misma le puse nombre luego de recibir no una ni dos, sino 3 mandadas al carajo por parte de mis supuestos ‘novios’ debido a unas razones que dan demasiado que pensar acerca de la inexistencia absoluta de la masa encefálica (no la fálica, porque de ésa se jactan 25 de 24 horas diarias) en algunos homo (no tan) sapiens. Es como para ponerlos en un recipiente con cloroformo y pegarles tajos de cuando en cuando para ver qué diablos funciona mal en sus sistemas, que hacen uso de un recurso tan poco creíble como ‘te dejé porque te quería demasiado’ (el primero), ‘eres demasiado buena para mí’ (el segundo) y ‘me di cuenta demasiado tarde de cuánto te amaba’ (WTF!!!!!... el tercero) para enviarme a remitente y ellos felices con sus vidas. Hace un tiempo atrás yo aún estaría sintiéndome como pisando minas antipersonales al hablar al respecto, pero el tiempo es bastante sabio y en mí no ha pasado para nada en balde, así que ya he sacado lo bueno de todas esas experiencias (que me dan material de sobra para una teleserie con 50 secuelas sin repetir diálogo alguno) y he sabido seguir adelante; sin embargo, no he olvidado todos los rasgos del Síndrome de la Novia Perfecta, porque aún los tengo en cierta cantidad y considero indispensable el poder mencionarlos como modo de advertir a posibles congéneres acerca de la maldición que con ello se están echando encima, porque eso de andar a una uña del dedo meñique de cualquier idealización es bastante más peligroso que beneficioso. Tomen nota (y hagan resumen si quieren, yo no me enojo):
1. Origen de la Novia Perfecta: Todo tiene un origen y suele saberse cuál es (menos lo del huevo y la gallina, para mí que un alien dejó abandonado a un hijo y mutó hasta quedar cacareando por ahí), así que – para no ser menos – la Novia Perfecta también se ha originado en algo: las ganas de complacer. Estas famosas ganas de complacer (que pueden nacer del altruismo más puro a la manipulación más absoluta) vienen engendradas de muchas vertientes diversas, como puede ser la oposición a una madre tirana y opresiva (no que viva en La Tirana, que quede claro), emular a una mamá súper buena onda y que con eso conseguía lo que quería y de quien quería, las ganas de llevarse bien con todo el mundo sin tener que atravesar la desagradable brecha de la diferencia de opiniones, las ganas de conseguir lo que sea de todo el mundo sin mover nada más que los músculos faciales y llorar de vez en cuando y la necesidad de cubrir la soledad interna con una fanaticada que cruce el Atlántico, etc. No hay Novia Perfecta alguna que no tenga en su base de datos ese deseo casi instintivo de agasajar, mimar, sonreír, brindar apoyo y echarse a medio mundo y sus problemas al hombro, porque está convencida hasta el lavado cerebral que es así ella debe comportarse, si no, el exilio es seguro... y aún así es la principal exiliada en todo momento… Paradojas de la vida.
2. Perdonarlo Todo es un Error Garrafal: Muchas mujeres creen que son más geniales y mejor valoradas si es que susodicho se manda una y mil y una les perdona las una y mil con la misma sonrisa que como si te dijeran ‘te he comprado un anillo de diamantes y platino’. Esto es típico de las Novias Perfectas, convencidas de que tienen que ser tolerantes hasta el cansancio y ver con ojos comprensivos hasta la más mínima muestra de bajeza por parte del sexo opuesto, incluido aplaudir eructos y pedos. La verdad de las cosas, esto les da a pensar a los hombres que pueden hacer lo que quieran y una siempre les dirá que sí con un entusiasmo rebosante y los ojos llenos de ilusión, también abarcando la grabación de videos XXX, tríos y rutinas sadomasoquistas por webcam. Una Novia Perfecta no se da cuenta de que está pisoteando su dignidad y haciendo que le pierdan el respeto a pasos agigantados a través de cosas tan simples como decir ‘sí, amor’ cuando la verdad el ‘NO’ es del porte del Taipei 101 y no lo pronuncia porque es casi un delito oponerse a los deseos del otro… por muy bajos que éstos sean.
3. Patanes a la Carta: Seamos sinceras… nuestro deseo de amar es tan grande que llega a ser indiscriminado… y es por eso que una Novia Perfecta va regalando afecto por doquier, a través de la escucha eterna de problemas ajenos (al grado de dislocarse el codo de tanto estar al teléfono oyendo de teleseries venezolanas de la vida real), dar limosna a todo el que se lo pida (lo que termina en acoso sexual por parte del ‘limosneado’ en un buen porcentaje de casos), meterse en causa social existente de la cual tenga noción (“Cruzada por las Sopaipillas Calientes a la Hora de la Telenovela” etc.) y… andar como boba tras un tipo que no tiene buena ni la manera de escribir. Es casi obvio que una Novia Perfecta tenga un gen mesiánico, o sea, que se las dé de Jesús y quiera salvar a todo el que esté descarriado como vagón del Metro (chiste sólo para los que vivimos en Chile), porque está en su código genético (y si no lo estuvo desde el nacimiento, se lo recodificó hasta que le quedara así) eso de hacer el bien… Sí, hace el bien, pero el bien a ella nunca de las nuncas, primero tildada de mártir que de egoísta… y eso es lo que provoca que una Novia Perfecta caiga rendida a tipos y tipejos que no tienen más que problemas (desde un carácter de los mil demonios hasta tendencias psicopáticas tan largas como la saga de Caballo de Troya), andan con otras mujeres más brujas (les dicen a nuestras queridas Novias que son como un oasis de paz y la verdad es que sólo quieren sexo sin compromiso y un buen plato de comida), son drogadictos o alcohólicos (a veces ambas), vienen saliendo de la cárcel luego de matar a 50 personas entre amigos y vecinos sólo por no encontrar a tiempo su control remoto, etc. La verdad de las cosas, la Novia no termina amando al tipo (porque – seamos realistas – gente así no tiene mucho material para merecer ser amado), sino que ama sus problemas, resolverlos y sentirse útil. Si al final le encuentra una gracia física o emocional que le termine agradando (más bien por costumbre y mero autoconvencimiento), es harina de otro costal.
4. Visitas Asfixiantes: Una cosa que hace una Novia Perfecta que detestan los novios no perfectos de esas Novias Perfectas (XD) es que ellas quieren estar todo el día con ellos, mimarlos y agasajarlos hasta haciéndoles un masaje en sus pies, hediondos a morir o no. Es una necesidad declarada de la Novia Perfecta la de acompañar al objeto de su afecto hasta las últimas consecuencias y no tiene nada que ver con el temor al engaño (porque, si la engañas, suele pensar que la culpa es de ella), sino con hacer sentir al ser amado como lo más genial de toda la redonda (más bien, achatada en los polos y algo inclinada) Tierra. Creen ingenuamente que acompañarlo es el mejor modo de conocerlo y así hacer de las visitas y citas experiencias inolvidables y dignas de mencionar en diarios de vida y demases, pero no se percatan ni de broma que el novio patán que eligieron tiene ‘síndromes de libertad aguda’ los fines de semana y ‘futbolitis aguda’ los domingo, con lo cual la Novia Perfecta no puede pelear ni armada con las tropas de Corea del Norte.
5. “La Culpa Es Mía (Sabiendo que No lo Es!!!)”: La Novia Perfecta es capaz de echarse la culpa hasta del agujero de la capa de ozono sólo para que el objeto de su afecto no se vaya (lamento decirlo, se va igual), porque piensan y se convencen de que no van a poder amar a nadie más con la misma intensidad como a cuchito, juanito, pepe, maxi o el nombre que tenga el desgraciado. La verdad de las cosas, la Novia Perfecta no es nada de tonta y sabe que muchas veces no tiene absolutamente nada que ver con el problema de susodicho (ejemplo personal: mi segundo novio peleó con su hermano, se rapó al cero de la pura rabia y como modo de autoflagelarse – no fucking comments… - y luego se descargó conmigo diciendo una y mil barbaridades, esperando por mi comprensión y escucha… cosa que consiguió), pero permite que el tipejo haga y deshaga para no perderlo, como mencioné algunas líneas más arriba. El caso se vuelve grave luego de un tiempo de insana convivencia con el destructor de autoestimas (alias ‘novio’), pues han sostenido tanto este tipo de dinámicas que ella llega a convencerse completamente de que el agujero de la capa de ozono fue causado cuando quiso usar la secadora de pelo más de lo usual u osó gritarle al cristalito que es el objeto de sus afectos.
Modos de Desnovizarse (porque los hay).
Puse en mi escrito nada más 5 características y diversas actitudes de las Novias Perfectas cuando la verdad son infinidad más (tantas que es una de las temáticas de mi primer libro). Lo que pasa es que no puedo mencionarlas todas sin hacer el navegador tan pesado que se caiga a los 3 segundos, por lo que he decidido resumirlas sin dejar nada sin tocar (o casi nada) y también colocar las maneras más fáciles de desnovizarse (o sea, dejar de ser considerada como la Novia Perfecta), para que luego no tenga nadie que gastar una cantidad de dinero impresionante en terapias psicológicas (porque vaya que terminas mal luego de relaciones destructivas con tanto sapo disfrazado de príncipe) y puedas destinar los fondos a irte de compras a alguna boutique o pasar unas buenas vacaciones mientras entretienes la vista con algunos chicos interesantes (Argentina y Brasil tienen bastante buenos prospectos, jajaja). También recomiendo que tomes nota, nunca está de más saber:
1. Cambio de Términos: La mujer buena, inteligente, bella, atenta, cariñosa, entregada, fiel como perro de policía y que – para más remate – sabe desde hacer baklawas hasta cambiarle una rueda a un camión de 8 ejes (en mi caso, hasta armar un comedor del tipo ‘hágalo usted mismo’), no tiene como primer deber el entregarle todo eso al primer estropajo que se crea príncipe, sino que tiene que empezar mostrando lo que posee hacia ella misma. La idea jamás puede ser el denominarse Novia Perfecta, sino considerarse a sí misma como una MUJER (sí, con mayúsculas… o Supermujer, Tremenda Mina, Minaza, Bella como una Estrella, etc.), porque el decirse Novia Perfecta indica algo como: ‘no soy perfecta si no estoy con alguien y a ese alguien le entrego todo lo bueno… a mí, leches’. Las Novias Perfectas son demasiado inseguras y eso se nota a leguas marinas, lo que causa que caigan estrepitosamente en la telaraña de los roles donde ellas dan y el resto recibe como bebé con hambre, porque hay pillos que saben detectar la más mínima señal de tambaleo interno y ponen cara de cachorro a aquellas que no saben decir que no a ojos llorosos. Un poco de ejercicio mental tipo ‘yo soy muy valiosa’ ayuda bastante… y también agarrarse a cabezazos, pero eso lo dejo como medida de última instancia.
2. “Culpa Mía No Es”: Sí, no es culpa de las Novias Perfectas que el mundo esté como esté; de hecho, sus novios patanes lo fueron antes que ellas aparecieran y lo seguirán siendo hasta que encuentren una patana que los deje buenos para nada, así que pueden quitarse el peso de encima… no malcriaron a nadie, venía fallado de fábrica. Aprender a delegar responsabilidades para donde deberían dirigirse es lo más sano para que una Novia Perfecta deje de serlo y se Mujerice... no por no podérselas toda una mujer deja de ser digna de amor y respeto, eso que quede claro.
3. Adiós al Patito Feo: Luego de mi primer noviazgo fallido, hace más de 4 años, me sentía como el ser más feo de la tierra (tiene que ver con eso del ‘es culpa mía’ al cual me refería hace unos puntos atrás) y era más que obvio para mí que nadie me iba a querer si yo era como era. ¡MENTIRA, señores… MENTIRA!, a una Novia Perfecta no la dejan por ser fea, sino por ser demasiado… perfecta. Simplemente eres tan buena onda, inteligente, capaz y demases que el tipo se termina aburriendo de las toneladas de amor y se va con una que le resulte menos amable (o sea, que lo trate con la punta del pie), porque se siente más hombre con los desafíos… cuac! Ya sabes, no eres fea, puedes volver a sacarte partido cuando quieras y aprovechas de reírte de los peces de colores… total, nadie te ha quitado nada de lo que posees, ni interior ni exteriormente.
4. Expándete: La Novia Perfecta muchas veces se queda estancada en lo que a ella le satisface en todo nivel (hasta se hace pasar por tonta y suspende su cuarto Doctorado en Harvard si es que su patán se siente menoscabado por las habilidades de ella ¬¬), porque no desea que él se sienta mal. Craso error, porque quien te ama de verdad no te va a mirar con malos ojos que estés en medio de una nueva teoría en Física Nuclear, haciendo avances en Nanotecnología o descifrando los enigmas de la existencia humana a través de la recodificación del ADN; es más, se va a sentir orgulloso de tus logros y feliz porque tú lo eres también. Quien desea que tú seas menos que él para lucirse ante todos no es otro sino un patán… y, aparte de eso, un tonto… y, aparte de tonto, machista (y mejor no sigo con epítetos, que no terminaré nunca con esto, jajajaja!).
5. Descárgate: No hay responsabilidad alguna en tener que andar con el mundo sobre los hombros, eso no te hace más perfecta sino que te cansa nada más… y, para más remate, el resto ni te lo agradece. Puedes ser una fuente de fuerza ante la adversidad ajena, pero no te tragues los problemas de los demás ni los intentes resolver para hacerles la vida más fácil, porque estás creando una dependencia que te costará muy cara. La Novia Perfecta se echa el mundo al hombro y es capaz de estarse muriendo de cáncer sin dejar de ayudar y escuchar… ¡cuando la que necesita ser ayudada y escuchada es ELLA! No eres omnipotente, tienes derecho a ser escuchada, amada y atendida y también estás en tu derecho de patearle el culo a un patán chupasangre que se jacta de que te ama cuando en verdad sólo se aprovecha de ti. Sé Mujer contigo misma, más que una Novia Perfecta para otro que no te valora… ¿o es que acaso te quieres morir de cáncer?
Para finalizar este largo post, me atrevo a decir que hay muchas personas que creen que ser la Novia Perfecta es tener en las manos la fórmula idónea, comprobada y casi infalible para tener al tipo que una desee… y es una mentira más grande que el tongo del 11 de septiembre de 2001. No es la Novia Perfecta la que tiene mejor suerte con los hombres, sino que es aquella mujer que sabe lo que tiene y a quién se lo da, porque es la conciencia de una misma la que hace la diferencia entre ser una mujer de éxito personal en toda regla a una eterna mártir. Les digo a todas mis congéneres que se valoren desde ya, antes que la teleserie venezolana se haga pan de cada día y también les reitero a los hombres que valoren a aquellas mujeres que, generosamente, les ofrecen un afecto muy incomprendido y desvalorizado… una Novia Perfecta no ama porque sí… y una MUJER tampoco. Métanselo en la cabeza antes de que se les convierta en pasa, jajajaja!!!
Saludos.
Sakenne.
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julio 06, 2008
Fuera de Contexto, Parte XLI: Escritos Malditos IV... El 'Síndrome Average'.
Hora: 0:08.
Día: Un domingo en la madrugada cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera, donde cualquier cosa puede suceder dentro de los límites de la supuesta realidad (qué más parece ficción, pero ni decirlo… se escandalizan por ahí).
¡Hola! ¡Yeah, he vuelto! Hace ya bastante tiempo que no escribía por estos lares y, si bien tengo justificativo suficiente (falta de inspiración), creo que es meritorio ofrecer alguna que otra disculpa a los nervios de acero que leen mi blog. Me ha pasado de todo, hasta me asaltaron hace unos meses, pero no deseo conversar sobre ese asunto… lo considero una cosa del pasado y, como tal, que se agarre como pueda de mi agenda… yo no lo voy a pescar. De lo que sí deseo escribir es de una de las cosas que me produce especial picazón intelectual y que es lo que más veo dentro de mi país y mi cultura, ni decir que pareciera ser una regla de oro para la (in)sana convivencia con el medio (más bien ¼) que nos rodea: el 'Síndrome Average', lo que en castellano como se debe sería el 'Síndrome Promedio'. Sí, de nuevo con mis denominaciones locas y enfermedades nuevas, pero este término lo sintetiza magistralmente y no me queda de otra salvo anotar un nuevo diagnóstico en mi mini libro de patologías tan patológicas que parecen normales (ya voy en 50.000 hojas… y subiendo), tengo que ser fiel a la verdad, aunque con eso me gane una montonera de puntos hacia el exilio por medios poco diplomáticos (o sea, a patadas).
Descubrí el 'Síndrome Average' (suena más lindo que su versión españolizada, más ABC1, ¿cachái?) cuando - a la tierna e hiperdestructiva edad de 5 años - recibí, por parte de mi profesora de kínder, un promedio 'huevo duro'… y no, no fue por no hacer lo que me dijeron… fue por hacer de más. Cosas raras de la vida, que te pongan huevos duros pintados en la mano con plumones marca 'Carioca' (lo siento mucho - y me lo digo a mí misma - no suelo olvidar fácilmente las cosas) por escribir la historia de las carabelas en vez de sólo pintarlas, echar al agua a la profe que indicaba un cartelito que decía 'lunes' como 'miércoles' y justificar con un 'yo soy persona' mi entrada a un espacio que decía 'sala de personal'. En ese momento - entre mortífero y ridículo - empecé a configurar una especie de 'perfil average' de la 'gente average' que sufre del fatídico, homogéneo y multinivel 'Síndrome Average', ya siendo desarrollado en plenitud a mis tiernos 24 (x482 + 18) años y quizás expuesto a cabalidad… cuando se me dé la gana. Ahora sólo me dedicaré a describir algunas conductas y pensamientos 'average', de la gente 'average' que tiene el 'Síndrome Average', como modo de establecer un parámetro de autoevaluación… y consiguiente agarrada a cabezazos en la pared más cercana. Tome nota:
1. El individuo 'average', dentro de su subconsciente, posee un miedo irracional (o sea, fobia) a ser alguien destacado en cualquier cosa (ya sea por crear unas obras de arte que envidiaría - al grado de emplear voodoo - a nuestro archiconocido Da Vinci o por tirarse los pedos más olorosos de la manzana entera), lo cual canaliza en una imperiosa necesidad de 'camuflarse' con el entorno y emplear para ello sus recursos más vitales, ya sea dinero, tiempo o la vida misma, la idea es ser lo más 'average' posible y no escatimará en gasto alguno para obtener la finalidad deseada. El origen del síndrome se remonta a la niñez temprana, donde se creía que los adultos eran la verdad más absoluta y, al niño o niña, le vendían naranjas por sacos y les metían el dedo en la boca como querían, guardando una especie de fe ciega en todo aquello que represente 'más' (en cantidad, preferentemente… de la calidad no se fijan ni aunque les pagaran) que ellos en cualquier nivel y cualquier situación, ya sea definida como a medio definir.
2. Un 'average' posee, dentro de su campo de conocimiento, gran dominio en los ítems de 'farándula', 'fútbol', 'moda', 'lugares para carretear/salir/comerse min@s/dónde llevarse a es@s min@s para seguir con la degustación/etc.', mientras que considera completamente irrelevantes el saber el precio del dólar, los índices bursátiles, qué abarca su sistema de salud y el de previsión, diferenciar el spam de un correo electrónico normal, recitar los primeros versos de 'La Araucana', saber quién diablos es Baldor, etc.
3. Para un 'average' que se considere como tal, la fiesta sólo es buena si es que la cerveza alcanza para fermentarle los riñones (no uno, los dos), el humo del cigarro hace una nube tal en el local o casa que llegan los bomberos de la chorrocentésima compañía (la más lejana del supuesto foco) a apagar el incendio que nunca existió y la música es exactamente la misma (en secuencia, temática y comerciales incluidos) de la radio que está 'de moda' (o sea, 'average'). Asimismo, un 'average' de tomo y lomo no puede (NI DEBE) desteñir con comentarios demasiado intelectuales, ya que eso es mucho más penado que cometer una burrada digna de aparecer en el diario 'La Cuarta', como amanecer en pelotas acostado en la casa del perro, amén de muchas aberraciones por el estilo.
4. La moda 'average' consiste en una sucesión de tendencias que empiezan en Europa (entre Francia e Italia, o sea, Francialia), luego migran en barco (y vaya que se demoran) por el Atlántico, llegando completamente mojadas a la vecina Argentina y, luego de que las siempre bellas mujeres de por allá se quedan con lo más lindo, dejan las sobras en la frontera con 'el culo del mundo' (o sea, Chile). Todo eso es tomado por las multitiendas, echado a una máquina especial llamada 'desarmín 1000', que convierte una prenda de ropa en 1000 de calidad tan cuestionable como la candidatura de Arturo Frei Bolívar, y engañosamente disfrazado de 'lo último de lo último de lo último' (en sí, el término está muy bien empleado… pero para el lado que no es), lo cual es tragado con todo y espinas debido al tipo de comportamiento adquirido en la niñez, ya explicado lo mejor que se puede a estas horas de la noche en el punto número 1.
5. Un 'average' procurará, por todos los medios posibles, amoldar su personalidad y temperamento a los requerimientos del medio, deformándose a un punto - hasta ciertos casos - insalvable. Es la típica persona que se estrangula en un jean apretado por mucho que odie esos pantalones, compre cosas que lo hagan parecer como sacado de la casa del terror sólo porque está de moda ('average'), adopte conductas y modos de expresarse ('erí', ah, no, era sin tilde… ahí vamos de nuevo… 'eri', 'bn', 'tb', 'te kro mxo', etc.) que lo separen de un nivel de cultura aceptable para los 'no average', se baje por un p2p cualquiera los temas de los cantantes de moda (si es que se les puede llamar cantantes a esos gallos con laringitis) y coree a gusto cuanta tontería diga la dichosa cancioncita, etc. La idea principal es 'parecer', más que 'ser', lo cual se convierte en la finalidad de la vida misma.
6. La gente 'average' siente una mezcla de repudio, curiosidad, terror y envidia a los 'no average' y los suelen llamar 'minoría' (y muchas cosas más) por el simple hecho de hacer lo que se les da la gana… No lo consideremos una ofensa, es el merco convencimiento de que algo así va a afectar la coraza de titanio de los 'no average' y van a unirse inevitablemente al cardumen mayor (advertencia: morirán esperando tamaño milagro, aunque he contemplado con espanto algunas excepciones).
7. Los 'average' se caracterizan por demostrar EL CONTRARIO de lo que suelen estilar como su fundamento valórico mayor, apareciendo en claros destellos la falta de tolerancia, la hipocresía, la carencia absoluta de individualidad, iniciativa y espíritu proactivo y exponiendo magistralmente la obra maestra al doble estándar más sublime que mis ojos y demases hayan percibido jamás de los jamases… pero, como dijo don Jecho cuando le dio por bajar a joder a la tierra, 'no saben lo que hacen'… y si lo saben, les da lo mismo.
8. Un 'average' no es más que polvo en el viento si está solo frente a alguien 'no average', sintiéndose abrumado hasta lo más íntimo y no hallando otra manera de entablar comunicación que no sea la de agarrar un garrote (verbal o físico, depende de los recursos a mano) y tratar de un potpourri de epítetos a su interlocutor… (y luego me hablan de tolerancia…) El 'average' sólo se sentirá seguro en packs (de a 2, de a 4, de a 6, etc., casi siempre en números pares).
9. El 'average', muchas veces, sabe que hay algo más allá que la realidad en la que está metido, pero el ir a buscar esa realidad significaría una despedida a patadas en el culo del universo 'average' y la sola idea de ser excluido de la montonera de personas que lo han visto en sus peores rebotes lo colma hasta el cuero cabelludo de un terror que no es capaz de soportar. Suele justificarse periódicamente frente a su miedo a la patada masiva, diciendo cosas como 'soy así y no puedo cambiar', 'se ve bien, pero no es para mí', 'es mucho problema', 'Dios me lo ha mandado', 'que sea lo que Dios quiera', etc.
10. El peor 'average' de todos es el 'no average convertido', ya que fanatiza los rasgos 'average' para poder hacerse pasar por uno de ellos (típico de quienes nacieron en una casa 'average' o han visto/escuchado demasiadas cabezas de pescado en el medio donde se han intentado desarrollar), a tal grado que - inevitablemente - pierde una gran parte de su independencia como individuo para ganarse un dudoso sitial en una tierra sin sitiales. El 'no average convertido' puede tener grandes talentos que lo hagan destacar y no demostrarlos por miedo al 'qué dirán' (o, en idioma 'average', 'k van a desirle x azi desirlo'), lo cual lo lleva de las mechas hacia una existencia muchísimo más infeliz que la de un 'average' que ha sido así desde su más temprana infancia y tiene escrito en el ADN que la vida no trata más que 'seguir la colita' de otros.
Si Ud. presenta alguna de las características mencionadas con anterioridad (lo dudo mucho, un 'average' considera esto como un compendio de escritos en lenguas muertas o un alegato de alguien forzosamente excluido y resentido), me permito hacerle una pregunta más o menos cototuda: ¿se ha dado cuenta de cómo termina la gente 'average'? Si ya se lo ha cuestionado, lo felicito e impulso a seguir dándose de cabezazos hasta entrar en razón (no 'average') y, si no lo ha hecho, empiece desde ya antes de que tenga menos tiempo para arrepentirse y, de una soberana vez, ser Ud. mismo… ser 'no average' en el cielo no tiene mucha gracia, ¡jajajaja!
Saludos desde 'noaveragelandia'.
Sakenne.
| ¿Qué tal, ah? |
junio 09, 2008
Fuera de Contexto, Parte XL: Escritos Malditos III (Suerte Para Mí...)
Recuerdo que alguna vez, hace años de años, empecé a ser el receptáculo de muchas etiquetaciones... diría que demasiadas. Al principio me chocaron, luego me desesperaron y al final terminé por aceptarlas e incorporarlas a mí, como instrucciones de cómo comportarme y qué características mostrar de mi personalidad. Pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que la única persona que tiene el poder suficiente como para limitarse y darse alas soy yo misma y que bien me puede valer un carajo lo que los demás piensen, opinen y decidan de mí. Pasó mucho tiempo, pero me di cuenta... y me estoy salvando de ser una más para ser yo misma. Creo que era necesario vivir muchas de las cosas que yo presencié en carne viva para darme cuenta de que hay algo más a lo que siempre ha asomado a la nariz de las masas y no tiene nada que ver con la espiritualidad totemista que se lleva como estandarte en estos días ni la onda New Age medio misticista que me hincha las que no tengo. No tiene que ver siquiera con espiritualidad, sino con una cosa más holística y que involucra todo lo que tiene que ver conmigo... por eso mismo empecé a darme cuenta de que no era necesario dejar de ser yo misma para poder vivir conforme a lo que espero, porque - de hecho - ser yo misma es lo que yo espero.
¿Cuántas veces me sentí herida por no cumplir expectativas? Muchas.
¿Cuántas veces me eché la culpa por la incompetencia/maldad/insensibilidad/y demases ajena? Muchas.
¿Cuántas veces me puse la pista pesada para que otro se alivianara a costa mía? Muchas.
"Ya es hora de que me aburra...", me dije, cuando no quedaba demasiado de mí que pudiera ver sin que hubiesen manos metiches intentando modificarlo todo.
Y así lo hice...
No me siento más dependiente de nadie, salvo de mí misma. El apoyo emocional que requiero lo tengo de aquellas personas que sí me han aceptado como realmente soy, que me han visto y me han ayudado, aparte de mi propio apoyo. No es necesario ni para mí ni para nadie el andar pendiendo de gente que no sabe nada de su camino y desfachatadamente indica con tiranía el error en el ajeno... ya no necesito nada de eso, no necesito críticas, no necesito órdenes indebidas, no necesito consejos con resortera, no necesito proyecciones sobre mi cabeza ni mi ser, no necesito nada que me impida seguir adelante, no necesito sufrir... simplemente necesito el espacio para plantar lo que hay en mi interior...
... y ese espacio ya lo tengo...
... suerte para mí que ya me he dado cuenta de algo que otros nunca entenderán siquiera...
Sakenne.
| ¿Qué tal, ah? |
